El Envenenamiento por Plomo...  ¿Padece su niño los efectos?
La Comercialización de Pinturas a Base de Plomo y su Efecto en los Niños
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  Los historiadores han documentado que los peligros del envenenamiento por plomo ya se conocían a principios del siglo XIX. En 1897, se encontró en Australia que los niños solían enfermarse después de mordisquear los barandales de los pórticos. Nuevamente en Australia en 1907, los especialistas señalaron que el envenenamiento por plomo era el resultado directo de polvo de pintura que, pegado a los dedos, los niños se metían a la boca. En los Estados Unidos, ya para 1910, se conocía lo tóxico que eran el pigmento de plomo y la pintura para los obreros; sin embargo, no se reconoció esa toxicidad para los niños sino hasta mediados de los años 1920. A principios de los años 1930 hubo un consenso entre los especialistas que la pintura basada en plomo representaba un peligro significativo para los niños.

Como patrocinadora de investigaciónes, la industria de plomo estaba en la posición de instruir al público acerca de los riesgos de peligro en la pintura basada en plomo y del envenenamiento por plomo. No obstante que la LIA contaba con la sinigual oportunidad de abogar por la salud de los niños, optó en vez por salvaguardar su propia seguridad económica. En vez de desalentar el uso de pinturas basadas en plomo, la industria del plomo emprendió una campaña en la que promovió el uso de pinturas basadas en plomo en el interior y el exterior de viviendas familiares a partir de 1920 y a través de los años de la Segunda Guerra Mundial. Tristemente, esta comercialización fue a menudo dirigida a los niños.

El logotipo más famoso de la Compañía Nacional de Plomo, el Dutch Boy o Niño Holandés, fue ampliamente utilizado en una promoción dirigida a las tiendas de pinturas con el lema “No se Olviden de Los Niños.” Esta empresa produjo varios cuadernos para colorear de uso infantil entre los que se incluyeron los siguientes títulos; El Niño Holandés y su Fiesta de Plomo y El Niño Holandés Conquista al ViejoTristón en los que aparece dibujado el Niño Holandés mezclando el plomo blanco (albayalde) con otros colores y pintando paredes y muebles. Otro anuncio muestra a un niño gateando por el piso y tocando con su mano una pared pintada. El rubro al pie de la gráfica anuncia que “No hay que temer al ver sus paredes sucias o con manchas de dedos si están pintadas con el plomo blanco del Niño Holandés.” El mensaje implícito es que la ebanistería y las paredes recubiertas con pintura basada en plomo no representan peligro alguno al tocarlas los niños con sus manos.

En 1938 la Asociación de Industrias de Plomo (LIA) lanzó una campaña que “ayudaría a disipar el temor acerca de su propio uso del plomo” así como desenfocar el estigma identificado con el plomo.” Esta campaña específicamente promovía el uso de la pintura con plomo en los interiores de viviendas de bajo costo debido a la comodidad de su precio comparado al costo de pinturas sin contenido de plomo. Para 1940, esta campaña se extendió al grado de incluir en su promoción el uso de pinturas con plomo en instituciones a nivel municipal, estatal, y de condado, inclusive en las escuelas públicas e instalaciones de salubridad.

En diciembre 1943, la revista TIME hizo del envenenamiento infantil por plomo un tema de importancia nacional al informar sobre un artículo escrito por el pediatra Randolf Byers y la psicóloga Isabel Lord, que había sido publicado originalmente en el Diario Americano de Enfermedades Infantiles. La reseña que publicó la revista TIME informaba que “la falta de entendimiento por parte de los padres de familia acerca de los peligros en torno a la pintura a base de plomo condujo a muchos a utilizar esa materia tóxica en la juguetería, en cunas infantiles, y el alféizar en las ventanas. Los niños que mordisquean superficies pintadas suelen padecer una variedad de desórdenes físicos y del sistema nervioso.” Byers y Lord descubrieron que de entre los niños que examinaron, todos menos uno eran fracasos escolares y sólo cinco poseían un coeficiente intelectual normal. La LIA rebatió ese informe señalando que los datos recolectados por Byers y Lord no eran dignos de confianza y que la relación que ellos proponían, ligando el envenenamiento infantil por plomo con consecuentes retrasos mentales, no estaba comprobada. Además, la LIA manifestó que muchos de los casos previamente identificados como envenenamiento por plomo no habían sido terminantemente comprobados.

Dos años después, en diciembre de 1945, la LIA nuevamente propuso una campaña con el fin de contrarrestar la imagen negativa del plomo. La industria llegó a creer que el uso de las propagandas en contra del plomo habían ocasionado que se formaran prejuicios en contra del plomo y que la campaña para dar contra a ese problema era esencial para toda la industria de plomo en los Estados Unidos. La LIA pormenorizó un programa que enfocaba en la seguridad y la higiene con el fin de contrarrestar la literatura existente que manifestaba que el plomo representaba un riesgo de peligro para la salud del obrero y del consumidor. La LIA, no obstante, continuó alegando que el peligro que enfrentaba el público debido a la pintura de plomo era de un mínimo nivel.

Continuando en 1952, la LIA siguió promoviendo la utilidad del plomo blanco para recubrir superficies interiores y exteriores haciendo caso omiso, a la vez, de las crecientes evidencias de sus cualidades nocivas. Por ejemplo, el Director de Salud y Seguridad de la LIA tomó nota de 197 informes de envenenamiento por plomo en nueve ciudades. Cuarenta de esos casos fueron fatales. Su única reacción fue de decir que el envenenamiento infantil por plomo no era más que un “gran dolor de cabeza” y fuente de una creciente publicidad negativa. A través de los años 1950, continuaron surgiendo informes en los periódicos por todo el país subrayando el creciente riesgo de peligro que presentaba la pintura de plomo. Sólo en 1952, hubieron 500 informes periodísticos detallando el envenenamiento por plomo. Finalmente en julio de 1956, la revista PARADE publicó un artículo titulado “No Permita que el Plomo Envenene a SU Niño.” En esa oportunidad la revista PARADE logró una circulación mayor a siete millones de lectores y la CBS emitio un programa sobre el envenenamiento infantil por plomo.

No obstante la creciente evidencia y un amplio reconocimiento a través del sector médico que la pintura de plomo constituía un riesgo de peligro para la salud del consumidor, la industria de pintura de plomo en los Estados Unidos no dejó de utilizar el plomo en sus pinturas ni advirtió al consumidor del peligro hasta ya muy tarde. En 1970, se enactó legislación federal prohibiendo el uso de pintura de plomo en viviendas subvencionadas y financiadas por el gobierno federal. La Comisión Estadounidense sobre la Seguridad de los Productos para el Consumidor también enactó una prohibición acabando con el uso de toda pintura de plomo a partir de febrero de 1978. Desafortunadamente, hoy en día, la sombra de la industria de pinturas de plomo aun nos acompaña. El Consejo Nacional de Seguridad calcula que 38 millones de hogares aun contienen pintura de plomo y un 25% de hogares presentan algún tipo de peligro debido al plomo. El Centro para el Control de Enfermedades y Prevención calcula que existen actualmente 434,000 niños entre las edades de uno a cinco años con elevados niveles de plomo en su sangre.

Fuente:

Centro Médico del Hospital de Niños de Cincinnati. “El Plomo y su Historia Publicitaria.”
http://www.cincinnatichildrens.org/research/project/enviro/hazard/
lead/leadadvertising/industry-role.htm

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